Buen susto nos dio el Alavés en Mestalla en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. Un susto que pudo llegar a ser una eliminación.

La primera parte del Valencia el miércoles fue un ejemplo de lo que no puede pasar nunca en un club como el ché. Uno puede perder por múltiples factores, como que un día no entre la bola o que el rival sea superior, pero lo que no debe ocurrir es creerse ganador antes de empezar el partido. Porque en el fútbol de hoy en día eso se castiga.

El periodista Dani Meroño escribía lo siguiente en su Twitter una vez supimos que el Alavés iba a ser el rival en cuartos:

Desconozco si con lo de “en la Ciudad deportiva de Paterna” está incluyendo a los jugadores. Pero si es así, el partido de ayer sirvió de buen escarmiento y de lección para muchos, aficionados incluidos.

Marcelino fue tajante en la rueda de prensa tras el pitido final, asegurando estar “francamente disgustado con el primer tiempo” del equipo y asumiendo la responsabilidad por no haber “sabido convencer a los jugadores de la importancia del partido”.

Es cierto que en la segunda parte el Valencia dominó y dio la vuelta al marcador pero ya son varios partidos en los que nos confiamos y ponemos en riesgo los tres puntos, como ocurrió por ejemplo el sábado en Riazor o contra el Betis, cuando pasamos de un 0-4 a un 3-4.

Si el conjunto de Marcelino ha cerrado la primera vuelta tercero, con 40 puntos y ocho de ventaja sobre el Real Madrid (4º) es por la seriedad, ambición y humildad de todos los estamentos del club.

La segunda vuelta será mucho más complicada y el Valencia tiene que mantener los pies en la tierra y no dar nunca por hecha la victoria si quiere seguir en la pelea por los puestos de Champions. Y más nos vale no especular en Mendizorroza o si no ya podemos despedirnos de las semifinales de Copa.

#exprimelavida

@guillem_hidalgo

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