Foto: Miguel Fernández / lataronjadeportiva.es

 

Ramón Valls y Miguel Fernández | Valencia

Nacho Rodilla, uno de los jugadores más emblemáticos del baloncesto valenciano y de los pocos privilegiados que puede presumir del honor de tener dos camisetas retiradas en dos clubes con una gran rivalidad histórica: Valencia Basket y CEB Llíria, ha decidido sentarse con La Taronja Deportiva para llevar a cabo un repaso de la actualidad. En el Pavelló Plà de l´Arc, el recinto que le vio crecer, nos ha hablado sobre algunos de los momentos más destacados de su prolífica carrera profesional.

P: Actualmente te encargas de la dirección de la cantera del Baloncesto Fuenlabrada y, además, ejerces el cargo de entrenador en el Cadete A. ¿Cómo es la experiencia de trabajar en las raíces de un club, como son las categorías inferiores?

Foto: Miguel Fernández / lataronjadeportiva.es

R: Cuando trabajas en la formación de lo que se trata, principalmente, es de que los chavales adquieren las nociones técnicas básicas para tratar de potenciarlos lo máximo posible. No obstante, no puedes pensar en la profesionalización hasta que llegan a una determinada edad, pero sí tratar de que cada uno de ellos intente llegar a su mejor nivel. Esto lo intento hacer a través de la transmisión de mis vivencias a los chavales, tanto en mi etapa formativa en Llíria como en todo lo que pude vivir, para que intenten mejorar pero siempre disfrutando del baloncesto. En definitiva, son el trabajo y el esfuerzo las dos máximas de mi metodología pero, sobre todo, la intención de recalcarles que esta es una experiencia que no está hecha para sufrirla.

P: Es obligado preguntarte por el que es, probablemente, el equipo donde has desarrollado la etapa más exitosa de tu carrera profesional. ¿Cómo viviste el excelente año que cuajó el Valencia Basket el año pasado?

R: La temporada pasada fue espectacular. Poder lograr el título de Liga por primera vez y, además, estar disputando todas las competiciones hasta el final ha permitido al Valencia Basket instalarse entre los grandes. El nivel competitivo fue muy bueno y gran parte de la culpa la tuvieron las bestiales condiciones físicas y anímicas con las que llegó la plantilla al tramo final, además de la aparición en momentos importantes de jugadores con experiencia como Rafa Martínez, Dubljevic o San Emeterio.

P: Sin embargo, las cosas este año no están saliendo como se esperaba. Eliminados en Copa del Rey y acusando ciertas desconexiones competitivas en algunos momentos clave. ¿Cuál crees que puede ser la explicación?

R: Si la plantilla logra recuperarse, Valencia Basket tiene equipo suficiente para estar entre los mejores de la Euroliga y ACB. Sin embargo, sí que considero que la eliminación de Copa puede haber sido un mazazo mayor pues, aún reconociendo a Iberostar Tenerife como un gran rival, la plantilla tenía la convicción de lograr superar los cuartos de final.

Quizás donde más se han visto mermados ha sido en la Euroliga, donde las bajas de larga duración han penalizado el rendimiento pero, así y todo, el equipo ha sido capaz de competir de tú a tú contra rivales de gran entidad. Es una lástima, porque este año que teníamos una plantilla larga y con jugadores de primer nivel, las lesiones no han permitido mostrar tu verdadero potencial.

P: Hablabas de la plaga de lesiones como uno de los factores que más han condicionado el rendimiento del equipo. ¿Podría ser, también, que el legado de Pedro Martínez sea demasiado pesado?

R: Todos los que somos aficionados de Valencia Basket hubiésemos apostado por la continuidad de Pedro Martínez, pero él tomó la decisión de no continuar al frente del proyecto antes de la finalización de la temporada y, por lo tanto, las circunstancias invitaron a la dirección deportiva a tener que buscarle un sustituto. Pedro es, para mi, uno de los mejores entrenadores del baloncesto europeo y su labor en la dirección técnica de la plantilla fue tan perfecta, que para salir bien parado en cualquier comparación deberías estar rozando siempre tu máximo nivel.

P: Debutaste con tan solo 17 años en la ACB y, además, de la mano del equipo de tus orígenes. ¿Qué significó para vosotros y, especialmente, para un pueblo como Llíria la consecución de todo aquello?

Foto: Miguel Fernández / lataronjadeportiva.es

R: Lo que nosotros llegamos a conseguir solamente se valora con el tiempo. Llíria respiraba baloncesto por los cuatro costados y, por lo tanto, se sentía con la capacidad de poder estar entre los mejores. Recuerdo que, en el momento en el que perdimos la categoría, fui consciente de lo complejo que iba a ser recuperar todo lo que habíamos logrado. Fue todo tan bestial: el proceso de crecimiento hasta llegar a la élite, los llenos del pabellón en cada partido con gente esperando una hora antes del partido…

Llíria se convirtió, durante un tiempo, el punto central del baloncesto valenciano y fue una verdadera pena perder todo aquello, no solamente por la condición de equipo de la máxima categoría sino también por el impacto social que tenía todo aquello. Sin embargo, hay que ser conscientes de la dificultad que implica para un pueblo, con mucha menos capacidad que una ciudad, mantenerse en la élite.

P: Sin embargo, un lugar que ha respirado baloncesto por los cuatro costados como es Llíria, ocupa ahora mismo el 7º puesto de la Liga EBA. ¿Crees que el deporte se ha convertido, cada vez más, en un terreno difícil para los modestos que viven sujetos a sus limitaciones económicas?

R: Hoy en día es, incluso, mucho más complicado. Recuerdo el momento en el que el CEB Llíria desciende hay como una especie de negociación entre el club y la ACB en ese proceso de transición entre la inscripción de los equipos que ascienden y la formalización de los descensos, donde la entidad estuvo presentando todo tipo de avales y presupuestos. Eso quiere decir que, si en aquella realidad los condicionantes económicos ya eran elevados, en la actualidad con ese giro del mundo del deporte hacia la vertiente económica en detrimento de lo sentimental dificulta aún más las cosas.

En algunos tiempos podías no tener suficientes recursos económicos, pero jugabas con 5 o 6 jugadores ´tuyos´ y con eso peleabas. Pero, hoy en día, la importancia de los derechos televisivos y el aumento de los requisitos que impone la ACB ha abierto una brecha entre los diferentes equipos.

P: Y, tras un recorrido tan extenso, ¿cómo se dio cuenta Nacho Rodilla de que había llegado el momento de colgar las botas?

En mi último proyecto, en Italia con el Virtual Bolonia, logré buenos resultados durante los primeros partidos, pero lamentablemente la ciática me tuvo apartado durante un tiempo de los terrenos de juego. Pero lo realmente complicado fueron mis problemas de adaptación, pues desarrollé la mayor parte de mi carrera deportiva en mi tierra y, por lo tanto, no estaba habituado a estar lejos. Tuve ofertas para volver a España e incluso gente de mi entorno me animaba a seguir, pero decidí que lo mejor era abandonar el baloncesto.

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