Muñiz da algunas instrucciones a Bardhi durante el partido ante el Girona / Foto: Adolfo Benetó (Levante UD)
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El Levante vuelve hoy a los entrenamientos cuatro días después de la dura derrota en casa ante el Girona. Es evidente que algo falla en el equipo granota, que acumula tres empates y tres derrotas en las últimas seis jornadas. Esta crisis, además, ha tenido lugar en el tramo del calendario que a priori parecía más asequible para los de Muñiz.

Betis, Alavés, Espanyol, Getafe, Eibar y Girona. Era una parte clave de la temporada con una gran concentración de rivales directos, pero el Levante no la ha aprovechado. Durante las últimas seis jornadas se ha visto un equipo muy distinto al que fue capaz de puntuar ante Real Madrid y Valencia, ganar al Villarreal y golear a la Real Sociedad. En la jornada 5, con un calendario infinitamente más difícil, los de Muñiz eran quintos en la clasificación.

A las varias jornadas de esta mala racha y con un nuevo parón -ya hubo uno después de la derrota ante el Alavés- que permite detenerse a reflexionar, es necesario buscar causas y soluciones. El Levante aún está a tiempo de revertir la tendencia, ya que el descenso lleva varias semanas en los seis puntos (la mitad de los que suma el equipo valenciano) por los pésimos resultados del Alavés, el Málaga y la UD Las Palmas, el próximo rival de los granotas. Tarde o temprano estos equipos empezarán a sumar y meterán más presión, así que no creo que el argumento de los seis puntos de distancia justifique la situación.

La última vez que La Liga se detuvo por compromisos internacionales, mi compañero Miguel Fernández dedicó un artículo al Levante y otorgó un especial protagonismo a la figura de Juan Ramón López Muñiz. Yo haré lo mismo hoy, porque pienso que es el mayor responsable de la mala dinámica del equipo pero también estoy convencido de que no hay nadie más capacitado que él para darle la vuelta.

El Levante volvió por la puerta grande a Primera con una victoria de prestigio ante el Villarreal. En aquel derbi se vio al equipo que arrasó en Segunda, aplicando su estilo y ganando ante uno de los grandes de Europa. El buen momento se prolongó hasta la visita al Benito Villamarín, de la que el conjunto valenciano se llevó un 4-0 pese a haber llegado al descanso con empate a cero.

No sé qué pudo pasar en aquel vestuario durante esos quince minutos para que todo se torciera, pero las cosas cambiaron a partir de ahí. Después de la derrota ante un Alavés que estrenó su casillero de puntos en el Ciutat, llegaron tres empates consecutivos: Espanyol, Getafe y Eibar. En el RCDE Stadium los de Muñiz no hicieron un mal partido, pero las otras dos igualadas sí son preocupantes por la forma de plantear dos duelos directos por la permanencia. Contra el equipo de Bordalás no se atacó hasta que se encajó un gol y en Ipurua se desaprovechó un 0-2 por pecar de cobardía en la segunda parte.

El domingo pasado llegó al Ciutat el Girona, el último equipo al que derrotó el Levante si se tiene en cuenta la Copa del Rey. Igual que en las visitas del Alavés y el Getafe, los de Muñiz renunciaron al ataque durante los primeros 45 minutos. El equipo salió algo más animado y empezó a presionar tras el descanso, pero se encontró con el obús de Borja García y no supo reaccionar al verse por debajo en el marcador. Cuando llegó el segundo gol, los aficionados abandonaron en masa el Ciutat: ni el posible penalti no señalado con 0-1 ni los dos ridículos minutos de descuento que agregaría después Munuera Montero eran excusa: el levantinismo asumió que la derrota era más que merecida.

Tras el duro palo sufrido ante el Girona, los jugadores han gozado de tres días libres y no han vuelto al trabajo hasta hoy. En su día me pareció una tomadura de pelo, pero creo que habrán servido para hacer un reset y recuperar confianza. El 19 de noviembre hay un partido clave ante la UD Las Palmas que se antoja decisivo para el devenir de la temporada y es necesario plantearlo de una manera distinta a los anteriores. Estarán frente a frente dos de los entrenadores que menos fortuna están teniendo durante las últimas semanas: Muñiz y Pako Ayestarán.

Como digo, Muñiz me está decepcionando pero no dudo de que sea capaz de encontrar la solución. También hay críticas hacia la dirección deportiva, pero es difícil conocer el nivel de los fichajes cuando Cabaco todavía está esperando a su primera convocatoria en Liga pese al partidazo que hizo en Copa. Solo Enis Bardhi y los delanteros -de forma obligada por la lesión de Roger- entran habitualmente en alineaciones plagadas de jugadores que ya estaban el año pasado en el equipo, pese a que cada bloque compone exactamente el 50% de la plantilla.

Hay que espabilar, Muñiz. Queremos ver más a Róber Pier (de central), Doukouré, Lukic, Shaq y Cabaco: el equipo necesita un soplo de aire fresco. Pero, sobre todo, hace falta presentar propuestas más valientes de juego para los duelos directos y aplicar parte de lo que tan bien funcionaba en Segunda, como está haciendo con éxito Machín en el Girona. Las cosas no van bien, pero sabemos que eres capaz de arreglar esto. Nos has dado mucho y confiamos en ti.

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