“Entrenador nuevo, victoria segura” es una de las frases que más se escuchan tras conocerse la destitución de un técnico. Uno de los más famosos proverbios del mundo del fútbol que ya hubiese querido el Levante ver cumplido el pasado viernes en Vigo. Ni JIM ni Caparrós empezaron ganando, mientras que el último entrenador granota que llegaba a mitad temporada con los tres primeros puntos bajo el brazo fue Mané en el año 2005.

Lo visto en Vigo, analizando el resultado, no se aleja mucho de los números que dejó Mendilibar, pero sí se pudo observar un estilo de juego algo diferente. La línea defensiva volvía a plantarse atrás, donde nos tenía acostumbrados anteriormente, aunque siguió cometiendo errores garrafales y la única ocasión favorable de gol salió de una jugada invividual de Ivanschitz. La pregunta es… ¿justificará Alcaraz el cambio de entrenador?

Es cierto que con dos entrenamientos no se pueden hacer milagros. Muy pocos equipos son capaces de jugar solos y el Levante está a años luz de ser uno de ellos. Al final la realidad es que mientras muchos criticaban a entrenadores que salvaron al equipo sin sufrir, este dejaba de ser lo que era para convertirse en uno más. Ya no parece que sea el pequeño gran Levante de la unión, de la ilusión y de los retos imposibles sino que ahora se está convirtiendo, simplemente, en un equipo más.

Viendo el partido me preguntaba: ¿De verdad este es Rubén? ¿En serio es este Diop? ¿Cómo puede estar Larrivey tan solo? La actitud de los jugadores dejó bastante que desear y, ahí, ya va en opiniones si hay que crucificar a Alcaraz y pedir a Manolo que fiche o estar con el equipo cuando más lo necesita. Algunos granotas empezarán a acordarse del último descenso, con Villarroel y Abel Resino. Este último dejó su sitio a Gianni De Biasi, con peores números que Mendilibar, pero con el factor común de tener la sensación de que la plantilla juega muy por debajo de sus posibilidades. Hoy, por lo menos, el Levante puede presumir de no tener problemas económicos.

Le pido a Alcaraz que recupere la solidez defensiva que ha mostrado este equipo durante los últimos años. Eso es imprescindible, pero, lo que especialmente le pido, es que intente recuperar las señas que llevan caracterizando a este club desde que la unión, el esfuerzo y el coraje hicieron de un Levante al borde de la desaparición el mejor Levante de la historia. La situación es delicada pero queda mucho. La primera final será en Almería, el próximo domingo. Yo confío en el entrenador de mi equipo, porque es un técnico con experiencia en Primera y porque es la apuesta de Manolo Salvador. Démosle un voto de confianza al que nos lo ha dado todo.

Es también hora de que la afición, aquella que fue premiada como la mejor de España, apoye. Hora de que apoye para que los jugadores demuestren que esto se puede sacar adelante y, que Lucas Alcaraz es el hombre indicado para dirigir al equipo hacia su sexta temporada consecutiva en la máxima categoría del fútbol español. Ahora nos inquieta pensar en Segunda, pero no creo que muchos se esperasen allá por 2008 que estas fuesen a ser las mayores preocupaciones del club unos años después. Yo lo hubiese firmado con los ojos cerrados.

Foto: Jorge Ramírez – Levante UD

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