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Llegó el ansiado momento. Después de algunas semanas de preparación y varios días de concentración y trabajo, el Infantil Fundación del Valencia disputaba la gran final de la XXII edición del torneo internacional de la Liga Promises. El objetivo: ganar el partido y llevarse la copa a casa por segunda vez en la historia de la entidad de Mestalla. Para ello, necesitaban ganar al FC Barcelona, vigente campeón del campeonato nacional e internacional.

Para este partido decisivo, el cuadro de la Academia llegaba tras dejar una fantástica impronta durante todos los partidos. A partir de la derrota frente al Real Madrid -en la que también mostró una gran imagen-, el equipo fue creciendo hasta plantarse en este último partido del torneo. Para alcanzarlo, superaron al JEF United (4-1), al Inter de Milán (3-0), al Borussia en cuartos (1-0) y al Espanyol en semifinales (1-1). Equilibrio defensivo y muchos recursos en situación de ataque para una escuadra a la que no le faltó gol en el camino a la gran cita.

En el lado contrario el Fútbol Club Barcelona. Su clasificación para la final había sido más complicada, pues tuvo que deshacerse en la tanda de penaltis del Atlético Madrid tras un 2-2. Antes, había logrado apear a la Juventus de Turín (1-0), contra la que se midió al acabar segundo de grupo por detrás del Villarreal.

El partido arrancó a las nueve en punto de la noche -ocho en Canarias- ante un repleto Antonio Domínguez de Arona. La expectación que genera esta Liga Promises es inaudita, en comparación con cualquier otro campeonato de categorías inferiores. Por este motivo, ambos conjunto saltaron al césped algo atenazados, sin un claro dominio durante los primeros compases de juego. El Barça se precipitaba sacando el balón en largo, hecho que beneficiaba al Valencia gracias a la envergadura y solidez defensiva de la zona de retaguardia ché, con Aarón Martín, Juan Carlos Sabater y Yarek Gasiorowski.

Mientras el técnico culé pedía más toques y circulación a los suyos, Toni López arengaba a los suyos para que les durara más el esférico en sus dominios, de forma que fueran cogiendo confianza. Los culés, no obstante, fueron soltándose con el paso de los minutos, tratando de aprovechar los pasillos interiores, pero ello no inquietó a un Valencia muy bien pertrechado y atrevido a la hora de salir rápido. Tras un tiempo de Bruno Calcagno presionando la salida, el cuerpo técnico ché dio entrada a Andrés Fernández para volver a buscar el juego directo.

Con un balón que bajó el delantero del Infantil B y tocó de cara para Iván Vilar llegó uno de los disparos de la escuadra valencianista en el primer acto. Esa, y mediante balones colgados por Alberto Calatrava y Yarek fueron las únicas formas que tuvo el equipo valenciano de llegar a meta contraria. Sin embargo, el cuadro de La Masía tampoco contó grandes oportunidades. Solo un cabezazo de Cristo que atacó el cuero con la cabeza a un centro desde el costado diestro. Igualdad máxima en los primeros veinte minutos. Nadie tenía claro quién podía llevarse el título a esas alturas del choque.

La segunda parte arrancó de forma parecida. El Barça no lograba imponer su estilo de juego, al tiempo que el Valencia se encontraba cómodo. Pero esta vez, los culés sí llegaron con claridad para ponerse por delante. Gerard Hernández golpeó desde el balcón del área un pase atrás de Amadou, ante lo que nada pudo hacer Vicent Abril (0-1, minuto 23).

A partir del tanto los catalanes se crecieron y Vicent tuvo que realizar una parada de mucho mérito a tiro de Jan Molina tres minutos después. Sin embargo, lejos de lo que podría parecer, el Valencia estaba totalmente metido en el partido, dado que el Barça rehuía el dominio total del esférico. Ese correcalles en el que también se había convertido la semifinal entre culés y atléticos intentó ser aprovechada por el equipo de Toni López y Javi Hurtado, sin dejar de luchar hasta el final.

La escuadra de la Academia metió pólvora arriba acumulando jugadores de ataque: Carlos Igual, Andrés Fernández, Bruno Calcagno, Alejandro Silva, llegando a actuar Aarón Martín como referencia. Un centro bombeado de Igual desde el flanco zurdo y otro balón colgado desde el saque de banda por Yarek volvieron a ocasionar peligro a un Barça que se topó con el cancerbero ché al intentar sentenciar al contragolpe. El tiempo se agotó y los valencianistas no tuvieron la opción de marcar, como si venían haciendo durante el resto del torneo.

El Valencia se queda así a las puertas de conseguir su segunda Liga Promises. Otro subcampeonato muy meritorio, como el que logró la generación de 2003 en Miami ante el Barça o la del año 2000 cuando se enfrentó al Atlético Madrid en la final. Una experiencia, la vivida, que no olvidarán jamás, independientemente de lo que les depare el fútbol. Un equipo lleno de futuro que pronto dará que hablar. Su camino sigue, y su destino es solo uno: Mestalla.

¡ORGULLOSOS CHAVALES!

En los próximos días publicaremos un artículo, como cada año, analizando la actuación del Valencia en el torneo, así como de cada uno de sus jugadores…

Iván Herraiz (@ivaanherraiz)

FOTO: La Liga 

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