Foto: Lázaro De La Peña

El emplear este título no es una simple elección retórica, pues el protagonista de este artículo ha logrado renacer mucho más fuerte de una situación límite que parecía deparar un nocivo destino. Cierto es que no ha sobrevivido a las dificultades del clima boreal con multitud de heridas al más puro estilo Hugh Class, pero Daniel Parejo asestó un golpe definitivo a su contexto y se erigió como el actor adecuado para interpretar el papel de capitán en un Valencia CF en plena reconstrucción, ese mismo papel que no supo interpretar a la perfección cuando llevó a cabo su primer ´casting´.

Gran parte de culpa la tiene el nuevo director de esta obra contemporánea, Marcelino García Toral, que vió en él su extensión en el campo, esa figura en la que depositar toda su confianza para construir un proyecto atractivo, sólido y con mimbres para surcar un trayecto de regreso a los buenos tiempos. Por ello, el técnico asturiano intentó a toda costa transmitirle todas las esperanzas que había depositado en el centrocampista de Coslada para así convencerle que la mejor decisión para su carrera era permanecer en el club de la capital del Túria asegurándole que contaría con una plantilla exponencialmente superior a su alrededor y, sobretodo, que su relación con la grada se vería depurada con un verano prometedor por delante. Dicho y hecho. No es necesario analizar muy exhaustivamente a los integrantes de la actual plantilla para afirmar que cuentan con un nivel superior con respecto a aquellos que iniciaron el mes de septiembre el año pasado y, además, la afición ha conseguido ´aprender´ a querer a Parejo y reconoce la metamorfosis de su capitán, cómo se pudo apreciar en el Trofeu Taronja con la atronadora ovación que le reservó la grada de Mestalla.

Sin embargo no todos los factores que influyen en esta versión reforzada de Parejo son de carácter emocional, pues aunque solamente hayan transcurrido 4 jornadas de esta Liga Santander 17-18 son suficientes para observar como es mucho más protagonista, con una intensidad en la presión tanto en el transcurso del juego como en las decisiones arbitrales inimaginable en él pasadas temporadas y, además, manteniendo esa clarividencia en el juego que tanto se le elogiaba.

6 años han transcurrido de su presentación ese 4 de julio de 2011 en Paterna, unos 6 años marcados por luces y sombras que parecen haberse estabilizado en una luz permanente y lo cual agradece el propio Dani, asegurando a su entorno que por fin ha conseguido esa felicidad plena en el club valencianista que tanto ansiaba. Todo son rosas en los mundos de Parejo y, aunque vendrán espinas, enorgullece como las cosas pueden cambiar también positivamente en poco tiempo.

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