Foto: Lázaro de la Peña

¿Quién hubiese podido augurar que el Valencia CF, a falta de 11 jornadas para la conclusión del campeonato doméstico, tendría tan cercano su regreso a la máxima competición continental?. 8 puntos (que se dice pronto) por encima del Sevilla FC, el 5º clasificado, aquel al que visita la próxima jornada con la tranquilidad de saberse con el margen suficiente para permitirse un tropiezo y, a su vez, con la convicción de que un triunfo le situaría ´a un tiro de piedra´ la clasificación matemática para la Champions League 2018-2019. El conjunto de Marcelino García Toral, que afronta cada encuentro como una auténtica batalla naval en el ´Coliseum´, inciaba el mes de marzo más pendiente de Sevilla, al mas puro estilo de la Feria de Abril, que de las tracas valencianas de las Fallas.

Y es que los dos partidos consecutivos ante el Real Betis y el propio conjunto hispalense podían condicionar, en gran medida, el devenir de las aspiraciones de los valencianistas en el tramo final del curso liguero. Aprobó con nota la primera de ellas, en un domingo fallero de esos que resultan placenteros con una buena paella valenciana, una animada previa a los pies de Mestalla y una victoria del Valencia CF que acerca, aún más, el tan ansiado retorno a los mejores campos de Europa. Empezaron dubitativos los pupilos del técnico asturiano frente a los ´chicos´ de Quique Setién, que intentaron hacer crecer su notoriedad en el desarrollo del juego a partir de la posesión del balón, comandados por Joaquín y centrando sus bazas en las incursiones por banda de Junior y Barragán. Sin embargo, poco a poco se fueron soltando los actores principales del Valencia CF y, a los 23 minutos de encuentro, Rodrigo Moreno, aprovechando un prodigioso desplazamiento en largo de Gonçalo Guedes, logró engañar a Jordi Amat y batir la portería bética con un duro disparo a la derecha del cancerbero Antonio Adán.

Este fue el detonante para que, tras varios partidos con dudas sobre la pérdida de fluidez y eficacia, surgiese la mejor versión de los valencianistas. Santi Mina, que llegaba en un estado de forma excepcional, tuvo que abandonar el campo con molestias en el muslo y dejó su lugar a Simone Zaza, que situó el definitivo 2-0 en el marcador y aprovechó la oportunidad para reencontrarse con el gol casi 3 meses después con un tanto de auténtico ´killer´ tras un toque exquisito de Geoffrey Kondogbia, que superó a toda la defensa bética y volvió a cuajar otro partidazo de los que impulsan a depositar los 25 millones de su opción de compra sin balbucear ni un solo momento. Más allá de las pertinentes acciones polémicas, como un gol anulado a Marc Bartra por una posible falta de Loren a Neto o sendos penaltis que reclamaron el propio Zaza o Carlos Soler, lo cierto es que el conjunto local fue superior (y justo ganador) en el penúltimo choque de la jornada 27 de la Liga Santander.

La clasificación pasa por Mestalla

Superado el primer obstáculo con sabor andaluz, espera una auténtica prueba de fuego el próximo sabado a las 16:15 en un Ramón Sanchez-Pizjuán, que será una caldera consciente de la importancia que tiene este partido para aferrarse a sus opciones de repetir presencia en la UCL. En cambio el Valencia CF tiene, ante si, la oportunidad de poner un pie en el aeropuerto que le llevará de nuevo al lugar que merece, que no es otro que a competir con los mejores clubes de todo el continente.

Sin embargo, como indican el cuerpo técnico y los jugadores en cada comparecencia pública, el grueso de las opciones para sellar la clasificación con cierta holgura pasan por Mestalla. Y es que, logrando los 15 puntos que quedan por disputarse en el feudo valencianista, las probabilidades se multiplicarían exponencialmente. Empieza a sonar, aún con cierta timidez, el himno en la mente de unos valencianistas que son conscientes de la obligación que tienen de convertir a Mestalla en el ´infierno´ que les impulse al Olimpo.

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