Valdo celebra el gol que dio aquella importante victoria al Levante / Foto: AFP

Este sábado el Levante visitará al Villarreal por primera vez desde que su feudo se conoce como Estadio de la Cerámica. Cuando el campo se llamaba El Madrigal los granotas fueron capaces de ganar en dos de las ocho ocasiones en las que jugaron allí en Primera, ambas en 2011. La afición recuerda con mucho cariño la victoria del 23 de octubre que dio el liderato al decano del fútbol valenciano, pero aquella noche mágica podría no haber existido de no ser por otro triunfo magistral: el del 5 de febrero.

Era todavía la temporada 2010/11 y el Levante estaba en puestos de descenso. Al igual que hoy tenía 18 puntos, aunque con dos partidos disputados más y a tres unidades de la salvación. Venía de romper ante el Getafe una racha de cinco derrotas consecutivas que le había llegado a situar como colista. El equipo de Luis García Plaza era el más humilde de la categoría y estaba cumpliendo los pronósticos que le enviaban de vuelta a Segunda.

A pesar de que los números eran peores que los de este año, nadie se rendía. El equipo estaba unido y la afición le daba alas con la mítica campaña de “La Unión es la Salvación” que el club había lanzado en enero de ese mismo año. No obstante, parecía difícil pensar que el Levante fuera a ser capaz de dar guerra a un Villarreal que era tercero en Liga y que en El Madrigal había sumado 28 puntos de 30 posibles.

El derbi partía con el equipo local como claro favorito para llevarse los tres puntos, pero el Levante creía en sus posibilidades pese a no poder contar con Felipe Caicedo, sancionado por acumulación de amonestaciones. Luis García decidió innovar con un 5-4-1 para protegerse del temible potencial ofensivo de Santi Cazorla, Cani, Nilmar y especialmente Giuseppe Rossi, que ya llevaba doce goles. Los once elegidos eran Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Nano, Del Horno, Juanfran, Valdo, Xavi Torres, Pallardó, Xisco Muñoz y Stuani.

Llegaron las 20:00 y el esférico empezó a rodar. El Villarreal intentó tomar la iniciativa en los primeros compases del derbi, pero la defensa de cinco hombres que presentaban los granotas era infranqueable y apenas se inquietaba ante las intentonas del Submarino. Pero el Levante no solo brillaba en defensa, sino que dominaba el partido y Stuani y Juanfran habían rozado el gol. La conexión entre Javi Venta y Valdo en la banda derecha era un quebradero de cabeza constante para los hombres de Garrido.

Se llegó al descanso con el empate a cero en el marcador y la sensación de que el Levante había merecido algo más. Los de Luis García Plaza habían dominado con claridad los primeros cuarenta y cinco minutos y por momentos parecía que fueran ellos los terceros de la tabla. El Villarreal, que únicamente había tenido un par de acercamientos con peligro en los últimos cinco minutos, se veía superado por un equipo en puestos de descenso.

Comenzó la segunda parte y el premio que merecían los granotas no tardó en llegar. Primero avisó Stuani con un intento de vaselina e inmediatamente después de recuperar el esférico los granotas abrirían el marcador. Xisco Muñoz, desde campo propio, ofreció un pase en largo de primeras a Valdo, que recortó en la frontal del área ante Diego López y anotó a placer el 0-1 en el minuto 47.

Quedaba mucho partido, pero la rocosa defensa del Levante no cedía ante los empujes amarillos y el 0-2 estuvo más cerca que el 1-1. Con sufrimiento por el ajustado marcador pero con un merecimiento innegable, los granotas se llevaron tres puntos de oro de El Madrigal y empezaron a coger impulso para una extrordinaria segunda vuelta de 30 puntos. Al final de la jornada los de Luis García Plaza seguían en descenso, aunque a un punto de los cinco equipos que les precedían. Una semana después encadenaron ante el Almería su tercer triunfo consecutivo para abandonar de manera definitiva las tres últimas posiciones.

A día de hoy el Levante no está en puestos de descenso, pero podría estarlo pasado mañana. Llega al rebautizado Estadio de la Cerámica con los mismos puntos que hace siete años y con la necesidad de dar un golpe sobre la mesa que le haga recobrar confianza. El 0-3 que dio el liderato fue un partido que ningún granota olvidará, pero muy posiblemente no se habría dado sin el 0-1 cosechado ocho meses antes. Quién sabe lo que puede esperarle al Levante el año que viene si da la vuelta a la situación actual.

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