Foto: El Desmarque Valencia

10 minutos de juego e intensidad le bastaron al Valencia CF para doblegar al colista, el Málaga CF, que durante la mayor parte del encuentro fue merecedor de ese triunfo que encendiese la luz en el túnel constante en que se había convertido su temporada. Pero los errores se pagan, y más aún si tienes delante a jugadores de la talla de Guedes, Rodrigo y cía, que fueron capaces de vacunar al conjunto malacitano pero que, a su vez, dejaron un sabor agridulce en el paladar de los aficionados valencianistas frente a la inoperancia que definió su propuesta futbolística en el día de ayer. No fue, para nada, un partido digno del tercer clasificado de la Liga Santander, que fue superado por el ímpetu y la intensidad de unos rivales que eran conscientes de lo necesario que es empezar a sumar desde ya para no verse abocados al abismo del descenso mucho antes de lo esperado y que, sin embargo, nadaron a contracorriente durante todo el partido para acabar ahogándose al lado de la orilla.

Entre todo ese entramado emocional y estadístico, emergió la figura de un actor que unió al reparto valencianista hace poco más de un mes: Francis Coquelin. Relegado a la categoría de figurante en la función inglesa de la Premier League, el bueno del francés ha logrado hacerse con el respeto de compañeros y aficionados gracias a la conjunción de 4 elementos clave: la garra e intensidad, que tantas simpatías despiertan en Mestalla, unidas a la inteligencia en el posicionamiento y distribución que tantos beneficios aportan en las transiciones. En el día de ayer fue, de lejos, la noticia más positiva del encuentro, cuajando una actuación notable en la recuperación y dirección de juego, además de anotar el gol del empate y que inició la remontada de su equipo. Y es ese sustantivo, equipo, el que más agradece la omnipresencia del original de Laval.

La excelsa primera parte de la temporada estuvo acompañada de los permanentes debates sobre la reducida plantilla que tenía a sus órdenes Marcelino García Toral, especialmente en el lateral diestro (que aún se prolongan en la orden del día) y la falta de recambios para Parejo y Kondogbia en la zona medular. Con la llegada de Francis parece que las dudas sobre la necesidad de un escudero de nivel para Geoffrey quedan disipadas e, incluso, hay quienes ya empiezan a plantear si sería justo relegar a Coquelin a ocupar una plaza en el banquillo a su vuelta.

Nadie discute la etiqueta de indiscutible de Kondogbia, que ha resultado ser una de las sorpresas más agradables de la temporada tras estar prácticamente defenestrado en el Inter de Milán, pero tampoco se puede obviar la relevancia de las aportaciones de un jugador que vino tras la pérdida total de la confianza de Arsene Wenger en el Arsenal y que, a base de pundonor, se ha hecho un hueco en los planes de Marcelino para una recta final que pretende finalizar en la meta de la Champions League.

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